REGISTRO FERROVIARIO
Bandera del Ecuador

Ferrocarril
Quito a San Lorenzo

L

Paso por la Nariz del Diablo
Locomotora Alsthom-Sulzer BBB-151 en los Talleres del Ferrocarril de Ibarra.

Galería Fotográfica en Movimiento

Información Técnica e Infraestructura

Especificación / Parámetro Detalle Técnico
Nombre Ferrocarril Quito a San Lorenzo
Constructor -Sindicato de la Junta Autónoma (1915–1928)
-Compañía Scotoni(1930?-1937)
-Comptoir International d'Achats et de Ventes (1951–1957)
Tipo Ferrocarril ordinario, Línea principal
Ancho de vía 1.067 mm
Número de estaciones 49 registradas en 2005 pero solo 3 en operación en 2026
Estado de operación Fuera de servicio, invadido y abandonado
(excepto tramo de 57km entre Otavalo y Salinas)
En 2026 solo operativo tramo de 13,1km entre Ibarra y Andrade Marín
Punto de partida Quito-Chimbacalle
Última estación San Lorenzo
Apertura de servicio 8 de julio de 1928 (Primer trazado de 110km entre Quito y Cayambe).
Apertura Total 9 de marzo de 1957 (Llegada del primer tren al puerto de San Lorenzo).
Última circulación (servicio ordinario) 2003
Longitud 373,4 kilómetros
Dueño Estado ecuatoriano
Operador -Junta del Ferrocarril Quito a San Lorenzo "Q.S.L." (1928-1970)
-Empresa Nacional de Ferrocariles Ecuatorianos "ENFE" (1970-2010)
-Ferrocariles Ecuatorianos Empresa Pública "FEEP" (2010-2020)
-Gobierno autónomo descentralizado de Ibarra (desde 2023)
Velocidad máxima 70 km/h
Material rodante utilizado Ver material rodante→

Reseña Histórica

Construcción de la vía Plaza Central de Ibarra, ciudad escenario del nuevo ferrocarril en 1906.

El primer gran proyecto: 1906


En noviembre de 1906, el señor J. F. Steffan, en nombre de un sindicato extranjero encabezado por el Barón B. van Dedem, presentó a la Asamblea Nacional un proyecto concreto. Se trataba de construir un puerto comercial en la costa de Esmeraldas (el punto exacto lo decidiría una comisión mixta de ingenieros del Gobierno y de la empresa) y una línea férrea que partiera de ese puerto, pasara por Ibarra y, eventualmente, llegara a Quito.

La propuesta era ambiciosa y, al mismo tiempo, cuidadosa con los intereses del Estado.
La empresa pedía la garantía del Gobierno sobre un interés del 5½ % anual durante 33 años, pero solo después de que la obra estuviera terminada y entregada al servicio público.
El capital invertido lo fijaría la misma comisión mixta, y la garantía se aplicaría únicamente sobre los gastos reales. El Estado podía, si quería, amortizar el capital pagando una anualidad fija adicional del 1,1335 %.

Una vez amortizado, el Gobierno recibiría dos terceras partes de las utilidades netas y la empresa solo una.
Si el Gobierno no amortizaba, la empresa explotaría la línea durante 75 años, compartiendo las utilidades en la proporción de un tercio para el Estado y dos tercios para ella.

Como compensación por el interés relativamente bajo y por las facilidades de amortización, el Estado entregaría a la empresa terrenos baldíos equivalentes al medio por ciento del capital invertido. Esos terrenos no se quedarían en manos de una gran compañía: se parcelarían en lotes de 100 o 200 hectáreas y se entregarían en propiedad a colonos agricultores, preferentemente obreros agrícolas europeos, que se convertirían con el tiempo en ecuatorianos. La empresa se comprometía a informar cada año al Gobierno sobre el desarrollo de la colonización, y el Estado conservaba plena soberanía sobre el territorio.

El ferrocarril tendría un ancho de vía de 1.067 mm (4,2 pulgadas inglesas), con gradientes máximos del 4 % y curvas de radio mínimo de 60 metros.
Se construirían diques, muelles y faros en el puerto para recibir buques de más de 1.500 toneladas.
Los trabajos debían comenzar en dieciocho meses y terminar en siete años.
Steffan insistía en que se trataba de un contrato de buena fe, en el que el éxito de la empresa coincidía con el beneficio del país.

Por entonces existía ya un convenio con Archer Harman para prolongar el Ferrocarril del Sur desde Quito hasta Ibarra. Por eso Steffan limitó su petición inicial a Ibarra, dejando abierta la posibilidad de llegar a Quito si el convenio Harman caducaba.

Inauguración en Quito Autocarril de inspección sobre uno de los puentes de madera.

De la ley a la controversia: 1913-1919


En 1913 el Congreso ordenó construir el ferrocarril desde la costa de Esmeraldas hasta Quito. En 1915 modificó la ley para empezar de preferencia por Quito–Ibarra. En 1916 volvió a disponer que se iniciaran los trabajos por la costa, sin detener los de Quito a Ibarra. Se creó la Junta Central del Ferrocarril.

Empezaron los terraplenes desde Quito y se hicieron los estudios de la sección San Lorenzo–Ibarra (1917-1919) y entonces surgió una fuerte controversia.
Ernesto Franco, representante de Esmeraldas, se opuso a enrielar primero desde Quito. Argumentaba que traer materiales por Guayaquil salía mucho más caro y que un tramo sin salida al mar dejaría déficit. Proponía construir desde San Lorenzo hacia Ibarra y habilitar provisionalmente los terraplenes de Quito para camiones.

En 1919 Franco publicó folletos criticando la compra de rieles para Quito. La Junta debatió el tema y pidió al Congreso que entregara las rentas de la Aduana de Esmeraldas y que se formara una junta provincial en esa ciudad.
Se logró impedir, por el momento, la enrieladura desde Quito.

Primeras circulaciones de trenes: 1928-1929

Texto jeje xd lol

Imagen 1 Locomotora #1 Borsig 4-6-0 de 1926 en la ruta.
Imagen 2 Periódico de la época con la noticia, 1928.
Imagen 3 Una de las dos Borsig atravesando Otavalo.

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