La construcción del Ferrocarril del Sur, impulsada decididamente por el presidente General Eloy Alfaro Delgado a finales del siglo XIX, representó el mayor desafío de ingeniería de la historia ecuatoriana. Su propósito fundamental fue romper el aislamiento geográfico e integrar económicamente la Costa con la Sierra.
"El tren trasandino no solo unió a Guayaquil y Quito, sino que consolidó la unidad nacional del Ecuador."
Las obras iniciaron formalmente en Duran en 1899 tras la firma del contrato con los hermanos estadounidenses Archer y John Harman, constituyéndose la mítica empresa The Guayaquil and Quito Railway Company.